Las crisis marcan el final de una etapa y el comienzo de otra, siempre que seamos conscientes de la profundidad de las crisis y aprendamos de ellas.

Ser consciente de una crisis, significa aceptarla, y procurar extraer el aprendizaje que conlleva.  Cuando nos sobreviene una crisis, significa que hemos llegado al final de un camino, y que nuestra mente, nuestro cuerpo y nuestro espiritu, no pueden sobrellevar por mas tiempo, esta forma de vivir, refiriendose a actitudes.

Aprender de una crisis supone hace ciertos cambios en nuestra vida en muchas ocasiones a nivel de actitudes, en otras, son mas sustanciales y generamos grandes cambios en nuestra forma de vivir.

Toda crisis supone un malestar, una insatisfaccion, un agotamiento fisico y mental, incluso puede referirse como enfermedad, ya que nuestro cuerpo tambien nos habla de esa forma.

Si no vivimos plenamente y conscientemente las crisis, no aprenderemos de ella, ni escucharemos cual es el cambio que necesitamos hacer.    El ser humano, tiene la capacidad de sobrevivir las crisis, acumulandolas, sin superarlas y por lo tanto, volviendo ciclicamente a aparecer.

Aunque cada vez nos podemos sentir mas derrotados ante las pruebas de la vida, asi que conviene aceptar las crisis personales, como parte del aprendizaje de la vida, y superarlas, aprendiendo, cambiando y madurando con ellas.

Las crisis nos pueden hacer seres mas compasivos y empaticos, pero sobre todo mas honestos con nosotros mismos y con los que nos rodean o transformarnos en seres poco abiertos emocionalmente, por miedo a sufrir y a la larga, seres que solo le transmiten frustracion a los demas.

Tambien les puedo aconsejar que busquen la ayuda de lo alto, y escojan la herrramienta que nos ofrece gratuitamente con amor, el Arcangel Miguel, y su tubo de luz.

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